Colaboraciones
- Artículos de Seguridad Informática y Seguridad de Redes
Seguridad ON-LINE - Septiembre 2002 |
|
|
Virus de Hoy, Antivirus de Ayer..
|
Cuando un ordenador se conecta a una red, por ejemplo, en una oficina, se
abre un mundo de posibilidades de trabajo entre los compañeros: compartir
documentos, mensajería, acceso a datos de otros sistemas instantáneamente...
Dentro de una oficina el problema de la seguridad no es muy grave: es un
entorno cerrado y generalmente bien controlado.
Y cuando conectamos un ordenador a Internet, las posibilidades de trabajo
son las mismas: compartir documentos, tener acceso a información en los
ordenadores más insospechados, enviar mensajes de correo electrónico a
cualquier parte del mundo. Pero siempre miramos Internet sin pensar en su
“lado oscuro”: Si gracias a que estoy conectado a una red puedo ver
información de muchos ordenadores, otros muchos ordenadores pueden ver la
información que yo tengo.
Generalmente el proceso no es tan fácil, aunque para muchos hackers puede
llevar unos minutos nada más. Hay que seguir unas simples medidas “higiénicas”
para evitar que la conexión a Internet sea un problema en vez de una
ventaja.
Lo primero que hay que tener muy, muy presente es que el mayor peligro que
tiene Internet ahora mismo es que están circulando demasiados virus. Cualquier actividad que se lleve a cabo puede hacer que nos infectemos
irremisiblemente. ¿Queremos recibir un correo electrónico? Pues desde el
famoso virus “I love you” ya no nos podemos fiar ni de una carta de
amor. ¿Queremos navegar por diversas páginas? Hay muchos servidores de
Internet con virus en sus páginas (y no siempre por descuidos). ¿Queremos
instalar el nuevo juego gratuito del que todo el mundo habla? Puede esconder
dentro de sí un estupendo caballo de troya (o Troyano) que nos haga más vulnerables.
Aparte del tema de los virus, que será tratado más profundamente en otro
artículo de esta serie, mientras navegamos en Internet se está recibiendo
muchísima información en forma de ficheros que quedan en nuestro
ordenador. La mayor parte de los ficheros recibidos no deberían entrañar
ningún peligro (ver el recuadro referente a las “cookies”), pero no
siempre es así. Por ejemplo, una página web puede necesitar instalar algún
componente en nuestro ordenador para que funcione correctamente. Puede ser
un Applet Java (un pequeño fichero con un programa que lleva a cabo una
determinada acción en el PC, como una animación, un efecto o alguna
característica de la página), o un control ActiveX. Estos elementos deben
venir “firmados”, es decir, incorporando un sistema para verificar que
el contenido es el mismo en el origen y el destino. Nunca deberíamos
aceptar un elemento con firma caducada o de un sitio no fiable, ya que puede
tener efectos desastrosos.
Las cookies, dulces y maltratadas.
Una cookie no es más que un poco de información sobre nosotros mismos que
un servidor de Internet almacena en nuestro PC para recordar que ya hemos
estado allí y facilitarnos las cosas. Si yo entro en una página, por
ejemplo, de un periódico deportivo y voy a consultar datos sobre el Arsenal
(o el Real Madrid, o el Ajax) esa página almacenará ese dato en mi PC en
forma de cookie, de manera que la próxima vez que entre me mostrará
información sobre mi equipo sin preguntarme nada.
Sin embargo, estas “inofensivas” cookies pueden suponer un peligro. Si
alguien mirara las cookies que hay en mi PC descubrirá muchos sitios de los
que he visitado, sabiendo por ejemplo el tipo de música que me gusta, mis
aficiones e incluso mi tendencia sexual.
Esta
llegada de ficheros a nuestro sistema puede producirse por muy distintos
medios. Como hemos visto, hay una que es casi involuntaria y derivada de la
navegación por Internet, pero hay otros muchos ficheros que entran en el
ordenador por voluntad del usuario, como puede ser la descarga
de un programa shareware, por ejemplo. También puede ser un driver
actualizado para nuestra tarjeta de vídeo, un listado con las farmacias más
cercanas, el resumen sobre el congreso de ornitología o un nivel para un
juego. Evidentemente somos nosotros los que estamos solicitando la entrada
de información en nuestro ordenador, exponiéndonos a cualquier peligro.
Y la entrada de ficheros puede producirse de muchas formas. Además de la
descarga de ficheros a través de un link de una página o de una conexión
FTP también puede permitirse la entrada de archivos a través de una sesión
de chat. Pero lo peor de todo es que se han encontrado vulnerabilidades en
algunos programas que evitan el aviso de la descarga de un fichero en
nuestro PC.
Resumiendo:
controlemos perfectamente qué es lo que entra en nuestro PC. Aumentar la
seguridad de nuestro programa de navegación es una tarea de segundos y nos
ahorrará quizá disgustos. La instalación de un firewall es muy compleja,
cara y sólo apta para usuarios
realmente expertos. Si queremos evitar el peligro de los ficheros que entran
en nuestro PC, instalemos un antivirus en el ordenador y dejémoslo que se
actualice él solo una vez al día. De esa manera podremos respirar
tranquilos. Fernando
de la Cuadra |
|
Glosario |
|