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Editorial |
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Opiniones contradictorias entre fabricantes anti-virus |
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Noviembre |
Todavía
hoy la búsqueda de información sobre un virus puede
convertirse en algo traumático para los usuarios. Cuando faltan
pocos días para finalizar el 2002 y cuando, salvo el virus Klez,
no ha habido numerosas grandes amenazas víricas como en años
anteriores, seguimos apreciando que las compañías
desarrolladoras de software anti-virus siguen emitiendo juicios
un tanto diferentes cuando aparece in the wild un nuevo código malicioso. En
julio ya publicábamos una nota sobre la cara y la cruz de la
información viral donde explicábamos como el descubrimiento
del virus Dadinu o Duni tenía diferente relevancia para las
compañías Panda Software y Sophos. Mientras que para la
primera este gusano suponía un verdadero peligro, la otra
reconocía no tener noticias de ningún ataque efectuado por él.
Tras
su aparición, Dadinu apareció en la lista Top Ten de Virus más
difundidos de Panda en la tercera posición en agosto y la
quinta en septiembre, mes en el cual alcanzó un cuarto puesto
en la lista de Sophos. Desde entonces, el nivel de incidencias
provocadas por este gusano se han reducido de tal forma que ya
no se encuentra entre los diez virus más propagadas para
ninguna de estas firmas pero, sin embargo, volvemos a tener noticias de un
caso aparecido protagonizado en esta ocasión por los
laboratorios Kaspersky. El
más reciente ha sido protagonizado por el fabricante ruso
Kaspersky Lab. Esta compañía emitía el día 6 de noviembre un
comunicado de alerta sobre la aparición del gusano Roron
calificándolo de altamente peligroso para los usuarios domésticos
en base a las diferentes vías que utiliza para difundirse y al
hecho de que puede dejar puertas abiertas a futuros intrusos. De
manera opuesta, el resto de las compañías del sector recogen
su descubrimiento no sólo con otro nombre - Oror.B -, algo también muy frecuente, sino que, además, no le otorgan mayor
importancia. Sólo Symantec le llega a asignar un nivel 2 de
peligrosidad en su escala de 5. Se
podría pensar, como hemos afirmado en otras ocasiones, que un
virus puede tener especial difusión en determinados países y
no en otros. El lenguaje en el que se propague por ejemplo puede
hacer que tenga más actividad en países que empleen ese mismo
idioma, pero, desde que los autores de virus explotan conocidas
vulnerabilidades en los sistemas para activar automáticamente
la rutina de los virus (recuerden al mítico Nimda, que se
activaba sin la necesidad de que el usuario ejecutase el archivo
que lo transportaba), y con el aumento del uso de Internet, cabría
esperar que esos virus "localizados" crucen fronteras
rápidamente y, ya que las grandes compañías anti-virus tienen
sistemas de monitorización en diversos puntos del globo, también
podríamos esperar que de alguna manera coincidan a la hora de
otorgar un determinado nivel de peligrosidad a los nuevos virus,
sobre todo, porque su payload o carga destructiva seguirá
siendo la misma independientemente de donde tenga a bien
propagarse. Pero
el caso de Oro.B o Roron, dependiendo ya de los gustos de cada
uno, no es un hecho aislado de este mes. La circulación por
Internet de un correo electrónico que invita al usuario a
recoger una tarjeta virtual o "e-card" desde la Web
FriendGreetings.com también ha sido fruto de desavenencias
entre los fabricantes. Si
el usuario hace clic sobre el enlace incluido en el e-mail, se
abrirá una ventana en la que se indica la necesidad de instalar
un control de ActiveX en el equipo. También se muestra el
acuerdo de licencia para el uso de este control en el que se
establece que, al instalar el programa, el usuario da permiso
para enviar mensajes de tarjeta virtual similares a todas las
direcciones almacenadas en su libreta de direcciones de Outlook,
lo que provocará el envío de spam o correo basura no
autorizado sobre todo porque la mayoría de los internautas no
suelen leer los acuerdos de licencia. Apoyándose en este último
matiz, algunos fabricantes han decidido calificar a esta
"burla" (por llamarlo de alguna manera) como virus y
así incluirlo en sus motores de búsqueda quizás, o no, en un
exceso de protección. Una vez más, parece que las compañías anti-virus sólo piensan que la única amenaza para los sistemas son los virus mientras que, en realidad, en los últimos meses cobran más importancia otro tipo de peligros como las intrusiones o los ataques DoS (denegación de servicio), según demuestran las estadísticas. |
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