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1989, |
será siempre recordado como el año en el que las cosas
se pusieron difíciles. El virus 'Fu Manchú' (una modificación del 'Jerusalem') fue difundido
por alguien anónimo en el Reino Unido, junto con el '405'. Por otra parte, los búlgaros y los rusos empezaron a
interesarse por el tema. En marzo de este año, un pequeño incidente fue el aviso de la gran avalancha
que se avecinaba: en Holanda, un tal Fred Vogel contactó con Alan Solomom, para contarle que
había encontrado un virus nuevo en su disco duro, llamado 'Datacrime', y que estaba
preocupado porque al parecer, su fecha de activación estaba prevista para el día 13 del mes
siguiente. Se redactó un informe sobre los efectos de este virus, que se publicó en una revista, y otros medios de comunicación se hicieron eco del caso, llegando en Junio a la errónea conclusión de que este virus se activaría cada 12 de octubre, cuando en realidad podría activarse cualquier día entre el 12/10 y el 31/12 y era capaz de borrar toda la información contenida en el disco duro. En Norteamérica, la prensa
empezó a llamarle 'El virus del Descubrimiento', y se corrió la voz de que había sido escrito por
terroristas noruegos, hartos de que se otorgara la autoría del Descubrimiento de América a Colón,
en vez de a Erik el Rojo. |
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Mientras, |
la policía empezó a distribuir un detector del virus 'Datacrime', vendiéndolo
a un dólar en todas las comisarías de policía. Se vendió muy bien, pero daba una serie de falsas
alarmas, por lo que enseguida fue sustituido por una segunda versión. Esto provocó mucha confusión
en la opinión pública, porque realmente nadie era capaz de saber si tenía o no el virus. En el mes
de julio, debido al mayor índice de concienciación ciudadana, un gran número de compañías
holandesas solicitaron información a IBM sobre si los virus eran realmente un problema serio.
Existían muchas posibilidades de que una empresa pudiera infectarse de 'Datacrime', 'Jerusalem',
'Cascade' o 'Stoned'. IBM contaba con un programa software de detección y eliminación de virus
para su uso interno, que si no ofrecían inmediatamente a sus clientes, podía representar un
menoscabo en su reputación. Los técnicos sabían que en cualquier momento podría
producirse una infección masiva de cualquiera de estos virus, en especial de 'Datacrime'. En septiembre de 1989,
IBM lanzó su versión 1.0 de este escáner, junto con una carta en la que explicaba a sus clientes
lo que era y para qué servía. Las empresas usaron el software, y se encontraron con que no
estaban infectados por 'Datacrime', pero sí por multitud de versiones de los virus vigentes en
ese momento. |
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El 13 de octubre de ese año fue viernes, |
y por tanto fecha
posible de activación de dos de los virus más conocidos en aquel momento: 'Jerusalem' y 'Datacrime'. En los Estados Unidos, los avisos de
alerta sobre la actividad de 'Datacrime' habían sido excesivos, dado el carácter prácticamente
inocuo del citado código, pero no se registró ninguna infección. En Europa, sólo
afectó a unos pocos usuarios. El Instituto Nacional de Ciegos (RNIB) anunció que había sido infectado, y que
había perdido gran cantidad de datos de sus cuentas y muchos meses de trabajo. Pero se trataba
de una infección de baja intensidad de 'Jerusalem', que había borrado unos cuantos archivos
fácilmente reemplazables. Cuatro PC's fueron infectados, pero este hecho pasó a la historia de
los virus como "el Gran Desastre del RNIB". |
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La consecuencia más destacada |
de este incidente es que consiguió otorgar mayor popularidad a los virus, aunque el código malicioso protagonista del hecho en realidad era un troyano. Además, un sorprendente número de personas instalaron el software, de tal manera que PC Business World tuvo que desarrollar un programa para solucionar los desaguisados que provocó la distribución de este 'troyano'. |
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