| La
detención de los dos hackers
rusos, que chantajeaban bancos y firmas de comercio
electrónico estadounidenses tras vulnerar sus sistemas
informáticos, por parte del FBI ha puesto en duda los métodos
utilizados por el organismo federal en sus investigaciones, de
corte novedoso y al mismo tiempo preocupante por encontrarse
justo al borde de la ley.
De acuerdo con documentos de la investigación del caso, el
FBI y el Departamento de Justicia atrajeron a los dos rusos
sospechosos de hacking y chantaje a la ciudad de Seattle por
medio de ofertas de trabajo de una compañía ficticia. El
chantaje que los piratas informáticos pretendían desarrollar
era precisamente ofrecer su trabajo como expertos en seguridad,
para evitar intrusiones como las llevadas a cabo por ellos
mismos. Tras monitorizar la conexión de la pareja a dos
servidores situados en Rusia, el FBI hizo uso de los passwords
de los sospechosos para bajar datos incriminatorios de aquellos
servidores.
La táctica utilizada se va a poner en cuestión ante los
jueces y si es considerada legal permitiría el refuerzo de
medidas dentro de la justicia para que los organismos de
inteligencia americanos tomasen control de la intrusión y el
hackeo en equipos extranjeros. Dar carta blanca a este sistema,
supondría además ofrecer la excusa perfecta a otros países
para irrumpir en los sistemas estadounidenses.
Tal y como ha señalado Jennifer Granick, directora clínica
del Centro de la Universidad de Stanford para Internet y la
Sociedad, "es extremadamente peligroso abrir la puerta de
esta manera libremente para todos, dando paso no sólo al
hacking individual, sino también al espionaje
corporativo", tal y como recoge zdnet.com. Aunque desde
fuentes oficiales de Estados Unidos se ha restado importancia al
suceso, algunos expertos legales han apuntado que esta primera
publicidad sobre un hacking reconocido por parte de instancias
gubernamentales podría abrir la veda de un crecimiento del
hacking internacional, tanto por parte de individuos como de
corporaciones y gobiernos extranjeros. |