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La consultora Júpiter Media Metrix,
especializada en nuevas tecnologías e Internet, daba a conocer
ayer los resultados obtenidos de su estudio "Online Privacy:
Managing Complexity to Realize Marketing Benefits"
realizado a través de Internet durante el mes de marzo entre
más de 2.000 ciudadanos estadounidenses.
Del informe se desprende que a pesar
de que casi el 70 por ciento de encuestados afirman estar
preocupados por su intimidad on-line, sólo el 40 por ciento
asegura leer las políticas de privacidad recogidas en las
páginas web antes de facilitar datos personales. Además, sólo
el 30 por ciento reconocen no entender bien las políticas de
privacidad.
Un dato curioso: un 82 por ciento de
los consumidores on-line estarían dispuestos a cumplimentas
varios formularios de información en sitios web comerciales
(donde aún no han realizado compras) a cambio de algo tan
modesto como una participación de lotería de 100 dólares.
Entre la información que resulta más
fácil de proporcionar están las direcciones de correo (61%) y
los nombres completos (49%), mientras que los internautas son
más reacios a facilitar los ingresos económicos (el 18 por
ciento) y los números de teléfono (el 19 por ciento).
Basándose en los datos obtenidos del
estudio, Júpiter pronostica que el sector del e-commerce
sufrirá unas pérdidas para el 2006 de 24.5 mil millones de
dólares frente a los 5.5 mil millones del 2001. Las ventas on-line
al por menor deberían aumentar aproximadamente un 24 por ciento
de cara al 2006 siempre y cuando los usuarios sientan que la
intimidad y la seguridad se han gestionado de manera efectiva.
Con prácticas on-line de privacidad
deficientes, los próximos años muchas empresas experimentarán
efectos negativos no sólo sobre sus ventas on-line sino
también sobre sus ventas off-line ya que los usuarios
adquirirán productos de competidores más sensibilizados con la
intimidad de sus usuarios.
Ante esta situación, los analistas de Júpiter aconsejan a las
empresas que piensen en la privacidad on-line como una
iniciativa estratégica de marketing y no como una pesada carga,
asignando partidas presupuestarias que aseguren la intimidad del
consumidor.
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