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La cuestión de la seguridad en la Red parece que, de momento,
no preocupa a las pequeñas y medianas empresas españolas (PYMES).
Al menos, eso parece deducirse del estudio "La adaptación
de la Empresa Industrial Española a la Sociedad de la
Información" elaborado por las Cámaras de Comercio del
país e incluido en el Programa de Iniciación al Comercio
Electrónico (PRINCE XXI), que pretende fomentar acciones que
empujen a las PYMES a relacionarse con la Red.
Para el desarrollo del estudio se han cogido como muestra
11.000 PYMES industriales y de los resultados obtenidos cabe
destacar que si bien un 81% se preocupa en tener instalado un
software anti-virus, nada más y nada menos que un 75% carece de
sistemas de autentificación, identificación y seguridad en
Internet al realizar sus operaciones on-line. Además, la
encuesta también recoge el nivel de implantación de las PYMES
españolas en la Red: un 57% utiliza correo electrónico, más
de un 50% realiza operaciones de banca electrónica y cerca de
un 25% utiliza la Red con fines empresariales. Datos que revelan
el largo camino que le queda a las PYMES por recorrer para
adaptarse a los nuevos tiempos electrónicos que corren.
No ocurre lo mismo en Reino Unido. Allí el entusiasmo por
los negocios on-line está haciendo que las empresas británicas
sean un claro objetivo de los ciberdelincuentes. La situación
está empezando a ser insostenible. Según un estudio realizado
por la Confederación de la Industria Británica (CBI), dos
tercios de las 148 empresas que participaron en el sondeo fueron
víctimas de los piratas informáticos, los virus y los fraudes
con tarjetas de crédito, entre otros delitos menos comunes.
No obstante, el 53% de estas compañías se sienten seguras
comerciando on-line con otras empresas. En el caso de que la
transacción se realice con un consumidor, la confianza decae y
sólo un 32% desarrolla este tipo de operación electrónica. En
cuanto a los daños causados por los ciberdelitos, cerca del 70%
de estas compañías consideran más importantes los perjuicios
a la reputación que las pérdidas económicas que un ataque
pueda acarrear.
Por otro lado, según Digby Jones, director de la CBI, el
sondeo demuestra que el cibercrimen está retrasando el
crecimiento de los negocios electrónicos y sería necesario
crear un centro nacional contra el crimen on-line, al estilo del
estadounidense Centro de Reclamaciones de Fraude por Internet,
para poder hacer frente a la figura cambiante del cibercriminal.
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