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La ardua polémica que desde el 30 de abril trajo a la Red la
aprobación del anteproyecto de la "Ley de Servicios de la
Sociedad de la Información y Comercio Electrónico" (LSSI)
en España parece que no va a acabar nunca. Tras cuatro meses,
siguen las protestas por parte de algunas asociaciones y
expertos que presentan sus posturas en el Senado, ante la
Comisión de la Sociedad de la Información y del Conocimiento.
Ayer fueron los representantes de Kriptópolis quienes
expusieron, junto con la Asociación de Internautas de España,
su postura ante tan controvertido anteproyecto que ha creado el
mayor debate que jamás ha conocido la Red española. Carlos
Sánchez Almeida, abogado y miembro de la revista de seguridad,
informaba a los miembros de la Comisión de los riesgos para la
libertad de expresión que entrañaría la puesta en marcha de
la LSSI. Para Sánchez Almeida la actual redacción del
anteproyecto "convierte Internet en un gueto y la
excepción en norma" al regular aspectos como el suministro
de contenidos on-line. Desde Kriptópolis la filosofía que debe
imperar es la que describía la segunda conclusión del informe
final de la Comisión Especial sobre Redes Informáticas, que se
constituyó la pasada legislatura, que designa la libertad como
"una condición inherente a la Red que no podrá ser
restringida por ningún poder público ni privado" con el
único límite de los Derechos Humanos. Además, el abogado
opinó que antes de regular Internet se debe aplicar el Código
Penal para perseguir casos de estafas y de pornografía
infantil. En esta línea, recordó que los cuerpos de seguridad
se ven incapaces de enfrentarse a este tipo de delitos por falta
de medios técnicos y económicos, así como por la ausencia de
una Fiscalía Especial de Delitos Informáticos.
Por otro lado, Sánchez Almeida opina que el poder judicial
deber ser el único que tenga capacidad para intervenir un site
y no la autoridad administrativa, como refleja el anteproyecto
en cuestión. En palabras del abogado, "no existe el
concepto de Sociedad de la Información, sólo hay una sociedad
y lo que rige ésta debe regir en Internet". No puede ser
que un ISP se autocensure y no cuelgue determinados contenidos
en la Red por temor a una gran multa, añadía.
La intervención de Sánchez Almeida contó con la
aprobación del Partido Socialista. Uno de sus senadores, Félix
Lavilla, dijo que España no debe aprobar una legislación que
restrinja las libertades en la Red.
Muy diferente fue la reacción del Partido Popular,
actualmente en el poder, ante las palabras del representante de
Kriptópolis. La portavoz popular en la Comisión, Lucía
Delgado, respondió a las críticas recibidas relacionadas con
el tema de la censura, alegando que el texto del anteproyecto no
recoge ninguna atribución a los órganos administrativos ni a
las autoridades más allá de las que contemplan las leyes
tradicionales. Además, apuntó que la LSSI hace un llamamiento
a una salvaguarda de los derechos fundamentales, como la
intimidad personal y familiar o la libertad de expresión. Por
otro lado, la senadora explicaba que la normativa se refería
sólo a los servicios que desarrollen una actividad económica y
que no afecta a las páginas personales de los usuarios.
Ayer también se pudo escuchar en el Senado a la Asociación
de Internautas (AI). Ante la Comisión comparecía el abogado
Pedro Tur, quien coincidió con Sánchez Almeida en la necesidad
de que la intervención de los contenidos de un site requiera un
auto judicial. Además propuso la creación de un órgano
consultivo, una comisión sobre las libertades en Internet,
compuesta por personas independientes y a disposición de la
Administración cuando se plantee la necesidad de tener que
censurar determinados contenidos o bloquear el acceso a algún
tipo de servicio on-line. Por otro lado, la AI considera que la
autorregulación de Internet es un mito puesto que es un sistema
que sólo sirve entre iguales. Una relación que no se da entre
internautas y ISP´s puesto que los primeros son los
destinatarios de los servicios que ofrecen estos últimos, a
quienes se puede considerar los "dueños de Internet".
En definitiva, unos granitos de arena más para engordar el
enorme saco que contiene quejas, elogios y demás palabras
vertidas sobre el anteproyecto de ley más polémico de la Red y
no es para menos porque con él se aprobará el modelo de
Internet que regirá España.
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