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El que fuera famoso hacker durante la década de los 80 y
90 y sentenciado a una de las mayores condenadas efectuadas a un
pirata informático, Kevin Mitnick, explica ahora cómo operan
realmente los hackers.
El principal peligro por el que las empresas se ven expuestas
a los intrusos informáticos es la falta de formación de su
personal sobre las técnicas de ingeniería social empleadas por
los hackers. "La amenaza de la ingeniería social es
sustancial. La gente debería saber que se puede comprar la
mejor tecnología del mundo y no protegerá la organización
contra la ingeniería social", apunta Mitnick.
Los "ingenieros sociales" intentan destruir
sistemas persuadiendo al personal de que les facilite de manera
involuntaria información vital con la que posteriormente lanzar
sus ataques.
Muchas personas creen no poder ser manipulados, pero nada
más lejos de la realidad. El antiguo hacker asegura que
empleando tales técnicas - combinadas con conocimientos
técnicos sustanciales - pudo irrumpir en un gran número de
sistemas como el del operador de telecomunicaciones
estadounidense Sprint, donde, haciéndose pasar por ingeniero de
Nortel Network, persuadió a través del teléfono al personal
para obtener los nombres y claves de acceso a los switches
necesarios para realizar de manera remota sus tareas de
mantenimiento.
Previamente a un ataque, los "ingenieros sociales"
realizan por lo general una concienzuda investigación sobre sus
objetivos. Estructura corporativa, esquema organizativo, quién
tiene el acceso a qué información, dónde se localiza esta
última son algunos de los puntos a investigar apunta Mitnick.
Además, con frecuencia, los procedimientos de seguridad son
socavados por ejecutivos senior que permiten al personal
saltarse las normas cuando quieren algo con urgencia y a lo que
no pondrán objeciones creyendo, por ejemplo, que la orden viene
de "más arriba".
Otros graves defectos de las empresas provienen de actos tan
simples como tirar a los contenedores de basura información
vital sin antes no haberla destruido apropiadamente.
Para reducir las probabilidades de ataque, Mitnick recomienda
que, además de los habituales procedimientos técnicos de
seguridad como por ejemplo la exploración habitual de puertos,
las compañías deben hacer cumplir de manera más rigurosa sus
políticas de seguridad y formar al personal para que estén
alerta ante los peligros planteados por los ingenieros sociales,
particularmente en aquellas firmas que puedan ser objetivo de
espías industriales.
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