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Según
un trabajo publicado por la revista científica Nature, científicos
de la firma QinetiQ, la rama comercial de la agencia británica
de investigación de defensa, habrían conseguido con éxito
enviar una clave criptográfica a una distancia de más de 23
kilómetros de espacio abierto entre dos montañas en Alemania
que sirviera para descifrar información codificada en lo que
los expertos han catalogado de un gran paso en la búsqueda de
un sistema de comunicación global que sea completamente seguro.
Las
claves son herramientas criptográficas que permiten a una
persona codificar un mensaje y enviarlo de manera segura a otro
individuo, el cual lo decodifica con una copia de la clave
empleada originalmente.
Históricamente,
el desafío ha sido encontrar una manera que permita a alguien
enviar la clave de decodificación de manera segura a la otra
persona, por ejemplo, asegurandose de que no es interceptada por
terceros. Antes del 2002, una empresa suiza logró enviar a más
de 60 kilómetros códigos cuánticos pero, a través de fibra
óptica, la cual limita la tecnología a las transmisiones a
través de tierra. El Laboratorio Nacional del Los Alamos
transmitió una clave cuántica a través de 1.6 kilómetros por
aire en el año 2000.
La
tecnología de encriptación actual emplea claves matemáticas
que son intercambiadas entre los usuarios relacionados. Las
claves son utilizadas para desencriptar mensajes, video u otros
datos. Pero tales claves pueden interceptarse a través de las
redes convencionales y deben ser enviadas a través de mensajería
o en bolsas diplomáticas.
En
un sistema mundial, las claves se enviarían a un satélite que
actuaría como una estación repetidora para su distribución
alrededor del globo. Las claves, que usan una criptografía
cuántica,
fueron transmitidas como fotones de luz a lo largo de fibras ópticas.
Si una clave fuese interceptada y leída antes de su llegada al
receptor legítimo cambiará el estado del fotón, por lo que el
receptor sabe que ha sido interceptada, explicaron los expertos.
Si las claves se enviaran electrónicamente podrían ser
interceptadas y nadie lo sabría.
Dentro
de siete años, la técnica, cuyos usuarios potenciales serían
los gobiernos, podría ser capaz de trnasmitir claves de
encriptación a cualquier punto receptor del planeta vía satélites
de órbita baja, afirmó el portavoz de QinetiQ.
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