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Pretty Good Privacy (PGP) ha sido “aparcado” por Network
Associates (NAI) en modo mantenimiento, después de su intento
fallido de encontrar un comprador para este protocolo de
seguridad.
NAI es poseedora del código de encriptación PGP desde 1997,
que también estaba disponible a través de Internet. Desde
octubre del pasado año, quiere deshacerse de este producto,
pero hasta el momento le ha sido imposible encontrar alguien
dispuesto a pagar la suma que pretende, por lo que ha abandonado
por el momento sus planes de venta.
El producto no se actualiza desde hace meses, lo que ha
dejado en la oscuridad a propios y extraños: los
desarrolladores de esta línea en NAI y los usuarios del
producto han quedado en la más completa inopia. Ya no es
posible adquirir de NAI más licencias de Pretty Good Privacy ni
contratos de soporte, según un e-mail emitido por la compañía
la pasada semana.
Al haber decidido quedarse con parte del desarrollo de
software incluido en PGP, manteniéndolo al margen del contrato
de venta de esta tecnología, el acuerdo resulta mucho menos
atractivo para posibles partners. Además, el comprador debía
comprometerse a dar soporte a los usuarios ya existentes del
producto, siendo muchos de ellos clientes directos de NAI que lo
habían adquirido incluido en otros productos de la división
McAfee de Networks Associates.
Su creador, Phil Zimmermann, declara que a pesar de este
negro futuro que parece presentar la continuidad de su criatura,
PGP continuará en el mercado e incluso resurgirá con fuerza.
Desde los atentados del 11 de septiembre, la necesidad de
seguridad en los sistemas es mayor y no deja de crecer y de
hacerse evidente para todos, usuarios e instituciones. Es
fundamental la disponibilidad de un protocolo de seguridad que
el público pueda utilizar, protegiendo también sus propias
libertades civiles del Gobierno.
Zimmermann tuvo problemas en EE.UU. en los años 90 porque
las autoridades federales consideraban que la difusión masiva
de PGP violaba las leyes antiterroristas del país. Las
acusaciones no prosperaron y el caso se cerró en 1996.
Al margen ya de conflictos legales, veremos cuál será el
futuro de este “bonito” programa, Pretty Good Privacy.
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