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Finalmente, las amenazas del presidente Bush
se han cumplido. EEUU y sus más directos aliados ya han
bombardeado objetivos afganos como Kabul, Kandahar y Jalalabad.
Pero, en esta ocasión, la guerra tendrá lugar en varios campos
de batalla y uno de éstos es Internet que, de repente,
desempeña un papel muy importante que conviene no perder de
vista si se quiere neutralizar on-line al enemigo.
Consciente de la utilidad de los
conocimientos y de la sapiencia de los "guerreros
cibernéticos" (los hackers de toda la vida), el
responsable del Departamento de Defensa norteamericano les ha
pedido que abran fuego, a su manera, contra el terrorismo
integrista islámico. Y es que, desde que tuvieron lugar los
atentados del 11 de setiembre en las torres gemelas, muchos han sido los expertos en seguridad informática y seguridad de redes, que han
prestado su ayuda al estado para conseguir que las agencias
oficiales consiguieran información fiable sobre los
responsables de los asesinatos. En esta ocasión, la función de
los hackers pasará por seguir la pista en la Red a los
terroristas de Al-Qaeda, colaboradores de Osama Bin Laden,
supuesto culpable de los actos terroristas.
De este modo, como aseguraba un diario
estadounidense, los hackers del gobierno están consiguiendo que
Internet se convierta en un arma de espionaje que puede
desbaratar los nuevos intentos de ataque por parte de Bin Laden
y su cuadrilla. Lo único que habría que hacer es conseguir que
no puedan utilizar la Red para comunicarse, comprar billetes de
avión, hacer transacciones... De hecho, según medios del
Pentágono, el hacking ha dado un giro considerable y ha pasado
a ser parte del arsenal militar de ejércitos como el de EEUU y
Canadá. Una actitud cada vez más generalizada, en estos
momentos, el Gobierno francés también se encuentra preparando
leyes que permitan la investigación de Internet para luchar
contra el terrorismo.
Pero no sólo se siguen los pasos de los
terroristas a través de la web, muchos y variados han sido los
sistemas que se están barajando para extremar las medidas de
vigilancia en lugares de mucho tránsito como aeropuertos,
estaciones... En este sentido, han cobrado especial
reconocimiento los sistemas biométricos de reconocimiento
facial a pesar de las críticas que se han vertido sobre ellos
por no respetar el derecho a la privacidad de las personas. Su
funcionamiento es muy sencillo porque se fotografía a los
viajeros y se introduce la imagen captada en una enorme base de
datos con el fin de verificar sus rasgos con los de los
presuntos criminales, terroristas... Una de las empresas que
más beneficios obtendría de la comercialización de este tipo
de tecnología será la estadounidense y líder en ese sector,
Visionics Corporation, que ya ha implementado sus productos de seguridad informática en
diversos puntos de los estados norteamericanos de California y
Minnesota.
Si bien este tipo de sistemas no han calado
hondo en aquellos que, como afirmábamos, defendían la
privacidad de la persona por encima de todo, los hechos vividos
han hecho que éstos sean unos pocos y la mayor parte de la
población norteamericana clama por una mayor seguridad
nacional. Al menos ésta es la conclusión que se desprende de
estudios como el elaborado por la consultora Harris Interactive
que refleja que un 93% de la población está a favor de que se
aumente el control sobre viajeros.
No obstante, como en todo, hay voces
discrepantes que no aceptan ni esta vigilancia ni otras como por
ejemplo la de Echelon, el sistema de ciberespionaje más
desarrollado del mundo. En este sentido, hackers de todo el
mundo han hecho un llamamiento para que el próximo día 21 de
octubre todos los internautas saturen la red del programa espía
enviando a través de Internet mensajes con palabras sospechosas
como "Bin Laden" o "espionaje"...
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ataque...
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