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Dolores de cabeza, tiempo de inactividad y, además, cuantiosas
pérdidas económicas son las consecuencias derivadas de los
fallos de código contenidos en muchos programas informáticos.
Sólo en Estados Unidos, los errores de software cuestan a la
economía nacional cerca de 59.500 millones de dólares al año
según un estudio del Instituto Nacional de Estándares y
Tecnología, dependiente del Departamento de Comercio
estadounidense, cuyo objetivo era determinar la necesidad de
mejorar la capacidad para detectar y eliminar los fallos.
No es de extrañar que esta cifra sea tan elevada teniendo en
cuenta según explica el director del Instituto, Arden Bement,
que "casi todos los negocios en Estados Unidos dependen
ahora de los programas informáticos para el desarrollo,
producción, distribución y apoyo posventa de productos y
servicios".
El estudio, realizado por el Research Triangle Institute de
Carolina del Norte y la industria del software, revela
curiosamente que, a partes iguales, los usuarios y los
programadores/vendedores del software son los culpables del
origen de los problemas informáticos.
Los gastos podrían reducirse en alrededor de 22 millones de
dólares si se hicieran exámenes más estrictos de control en
las etapas iniciales de desarrollo de los programas.
"Actualmente, más de la mitad de los fallos no se
encuentran hasta que el proceso de desarrollo está en su fase
final o durante el período de uso, después de la venta del
software", destacó el estudio.
Cerca de un 80 por ciento de los costos de desarrollar
programas se dedican a identificar y corregir defectos.
El impacto que suponen los errores de código sobre la
economía ha alarmado tanto a la Academia Nacional de Ciencias
que, el pasado mes de enero, publicó un informe en el que
solicitó al Congreso una ley que atribuya a los desarrolladores
de software una responsabilidad civil por daños y perjuicios
similar a la de los fabricantes de otros productos. Una medida
que podría repercutir en el precio final del producto.
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