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A la intención de su propietario Network
Associates de venderlo al mejor postor, el popular software
de encriptación de correos electrónicos, Pretty Good Privacy (PGP),
debe hacer ahora frente al descubrimiento por parte de la
empresa eEye Digital Security de un grave agujero de seguridad
en uno de sus componentes que dejaría los equipos de sus
usuarios expuestos a ataques informáticos.
La vulnerabilidad no explota ninguna debilidad en las complejas
fórmulas de encriptación utilizadas para codificar los
mensajes y que hacen que parezcan auténticos jeroglíficos. En
cambio, los atacantes si podrían hacerse con un fallo en el
plug-in PGP para Outlook (con el que millones de usuarios de
este software ampliamente extendido entre los internautas pueden
cifrar sus mensajes con unos pocos clic de ratón) que les
permitiría atacar el equipo del usuario y, bajo determinadas
circunstancias, descifrar los mensajes.
Mediante el envío de un correo electrónico cifrado
especialmente - que aparecía como un mensaje en blanco seguido
por un mensaje de error - el intruso podría tomar el control
total del equipo de la víctima para, a continuación, instalar
por ejemplo un software espía que le facilite datos o claves
confidenciales del usuario, algo que podría ser más difícil
para el atacante con la existencia de una utilidad cortafuegos
en el sistema.
Aunque eEye Digital no tiene evidencias de la explotación de
esta vulnerabilidad, que incluso para investigadores
experimentados podría pasar desapercibida, Network Associates
ya ha anunciado la disponibilidad en su página web de una
versión gratuita del programa corregida.
El descubrimiento de este agujero de seguridad es bastante
grave si tenemos en cuenta que PGP es el estándar de facto para
cifrar e-mails y su uso está ampliamente extendido no sólo a
nivel particular o corporativo, sino también, entre oficinas
gubernamentales como el FBI u otras agencias de inteligencia
estadounidenses. En la teoría, sólo la información no
clasificada estadounidense estaría en peligro ante este fallo
ya que las agencias imponen reglas muy estrictas respecto a la
transmisión de cualquier mensaje secreto - cifrado o no - sobre
el Internet, para lo cuales se utilizan las propias redes
secretas del gobierno.
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