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En
el informe anual "Commercial Music Piracy 2003"
elaborado por la Federación Internacional de la Industria
Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés) se pone de
manifiesto un incremento del 14 por ciento de la venta de copias
pirateadas durante el pasado 2002. En cifras, el informe habla
de ventas de más de 1.000 millones de discos compactos ilegales
y un negocio que alcanza los 4.600 millones de dólares de
beneficios. Cifras que sólo tienen en cuenta la venta ilegal
directa pero no la de descarga a través de Internet, una
actividad más difícil de cuantificar.
La industria discográfica culpa a las copias de discos
compactos y a las redes de descarga en Internet de contribuir,
por tercer año consecutivo, al declive en las ventas de discos
que algunos predicen podría durar algunos años más. Sólo
durante el 2000, el mercado mundial discográfico cayó un siete
por ciento.
El presidente de la Federación Internacional de la Industria
Fonográfica pidió penas de cárcel más duras, leyes que
protejan más y mejor los derechos de autor y tácticas
policiales más expeditivas para cerrar las instalaciones donde
se producen discos compactos al por mayor. Además, añade que a
pesar de los recursos puestos por la industria para luchar
contra la piratería, algunos de los cuales han llevado a
enormes decomisos en México, Filipinas y Luxemburgo, necesitan,
y mucho, la ayuda de los gobiernos, especialmente de China,
Brasil, México, Paraguay, Polonia, España, Taiwan, Tailandia y
Ucrania, los 10 principales países con una legislación débil
en esta matria y cifras de copias ilegales más altas.
Respecto a España, país europeo donde el problema crece más rápido,
recientemente se conocía la noticia de la demanda interpuesta
en Washington el pasado 3 de julio por la RIAA (Recording
Industry Association of America) contra la compañía española
de música on-line, Puretunes, por la supuesta violación de los
derechos de autor.
Según alegan los representantes de la industria discográfica
norteamerica, el site carecía de los permisos de los sellos,
autores y artistas para distribuir entre sus usuarios de pago
archivos musicales, un hecho corroborado al parecer por muchos
de éstos que han visto como sus suscripciones, abonadas por
anticipado, han quedado en agua de borrajas tras el cierre
repentino del site tan sólo dos meses después de su apertura.
De cualquier forma, también estos días ha trascendido (aunque
no oficialmente) la que podría ser la solución para acabar con
la descarga ilegal de música a través de Internet. Al parecer
Shawn Fannin habría desarrollado una aplicación basada en
huellas digitales de audio capaz de funcionar sobre cualquier
red P2P que reconocería las canciones protegidas por las leyes
de autor e impediría la descarga de las que carecieran de ésta
a no ser que el usuario abonase el precio estipulado por el
propietario legal de las mismas.
La idea sería que los desarrolladores de servicios P2P
implantaran esta tecnología en sus programas ya sea
voluntariamente o, llegado el caso, por vía legal. Ya
veremos,...
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