| La
Fundación Nacional para la Ciencia de los Estados Unidos ha
hecho pública su opinión sobre la viabilidad del voto
electrónico, debatido en España estos últimos días. Los
expertos de esta entidad han desaconsejado el voto por Internet,
por el gran riesgo de fraude que conlleva y su extrema vulnerabilidad.
En un informe, la organización ha alertado además sobre el
riesgo de presiones sobre los votantes a través de la Red y en
general sobre los graves problemas de seguridad que unos
comicios de este estilo implicarían.
La viabilidad del voto electrónico sería sólo factible si
las votaciones se llevaran a cabo bajo una férrea vigilancia en
los lugares tradicionales de votación y, de darse el caso, en
los nuevos espacios habilitados a tal efecto, como centros
comerciales o bibliotecas, susceptibles de ofrecer conexión a
la Red para los ciudadanos. El informe, encargado en 1999 por el
anterior presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, asegura que
"los sistemas de votación remota por Internet se
encuentran sometidos a un riesgo significativo para el proceso
de votación y no deberían ser contemplados para su uso en
elecciones públicas hasta que sean abordados varios temas
sustanciales técnicos y sociales", tal y como ha recogido
Europa Press.
Estas opiniones no han hecho mella en el ánimo de los
senadores españoles, que aprobaron por unanimidad en su Pleno
celebrado el miércoles pasado la creación de una ponencia
conjunta entre la Comisión de la Sociedad de la Información y
del Conocimiento y la Comisión Constitucional de la Cámara
Alta, para el estudio de los mecanismos legales necesarios para
poner en marcha sistemas electrónicos de voto y recuento. Este
estudio fue solicitado recientemente a través de una moción
del senador del Partido Popular (PP), Gonzalo Quiroga, que
propuso este sistema como posible alivio al temor de los
votantes del País Vasco a la hora de acudir a las urnas.
La ponencia estudiará todas las posibilidades de
instauración de los sistemas electrónicos de voto y recuento.
En una primera fase el sistema se podría desarrollar mediante
urnas electrónicas o tarjetas magnéticas que registrarían la
elección de los votantes; el paso siguiente sería el voto a
través de la Red, facilitando la participación de los
españoles en el extranjero, de los enfermos y de las personas
mayores o con discapacidades. |