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A principio de año se daba a conocer un estudio realizado por
un grupo de investigadores de la Universidad de California en el
que se alertaba del peligro de las redes
wireless. El motivo concreto para esta alarma era el
descubrimiento de algunos agujeros de seguridad en el algoritmo
Wired Equivalent Privacy (WEP), una cadena de 40 bytes que
garantiza la seguridad de las conexiones entre LANs sin cables y
que utilizan el estándar IEEE 802.11, y aconsejaban a los
usuarios que adoptasen medidas de seguridad añadidas para
evitar el espionaje al que se podían exponer mientras navegaban
por la Red. Desde entonces múltiples han sido los estudios que
han ratificado este fallo en WEP, utilizado en las redes de
numerosos hogares, oficinas, hospitales y aeropuertos.
Ahora, investigadores de la Universidad de Rice de Houston
(Texas) y de los laboratorios AT&T, basándose en métodos
de lo más sencillos, han decidido atacar las redes
inalámbricas con el único objetivo de demostrar que se podría
hacer en caso de utilizar el agujero de seguridad. Para realizar
sus pruebas se basaron en la descripción científica y
detallada de los fallos que dieron a conocer hace algunas
semanas Scott Fluhrer, de Cisco Systems, Itsik Mantin y Adi
Shamir, ambos del Instituto Científico Weizmann de Israel
recogidas en el informe "Debilidades en la clave del
algoritmo RC4".
Una de las principales conclusiones a las que se llega en
este estudio ha sido el punto de partida para el ataque que han
desarrollado los investigadores de Rice y AT&T: WEP contiene
un algoritmo que se conoce como RC4 cuya misión es proteger la
transmisión de información que va desde una estación móvil a
un sistema base y este algoritmo es totalmente inseguro. Para
llevar a cabo el ataque "real", que se realizó en
cuestión de horas, primero hicieron falta unos días de
preparación. El resultado ha sido definitivo, "creemos que
las redes 802.11 deberían ser consideradas inseguras", han
afirmado los investigadores. Esto supone que ha quedado
demostrado la vulnerabilidad de todas las redes inalámbricas
que usan empresas, hospitales... que ofrecen una protección
nula sobre los datos que circulan por ellas.
Por otro lado, para los responsables en certificar y
comercializar redes 802.11, el nuevo informe no aporta ningún
dato novedoso. Desde Wireless Ethernet Compatibility Alliance (WECA)
se afirma que se trabaja sin descanso para actualizar la
seguridad de sus redes y afirma que ya se ha instado a los
usuarios, sobre todo a los que manejan información delicada, a
fortalecer la seguridad de sus sistemas con cortafuegos, redes
privadas virtuales o contraseñas. A este respecto también
podría ser muy útil Wireless Security
Auditor, herramienta desarrollada por IBM, que deja al
descubierto los puntos débiles de redes inalámbricas 802.11. |