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Como es normal, todos los virus que andan circulando por la Red
tienen "dueño". Pues bien, capturar a estos creadores
de códigos maliciosos no es tan fácil como se puede pensar. Es
un trabajo arduo que requiere un número considerable de
investigaciones y, con frecuencia, un elevado número de
expertos dedicados en exclusiva a ello. Además, no siempre se
les caza o cuando se les consigue detener no se enfrentan a
ningún tipo de condena o las multas son escasas puesto que esta
clase de delitos no está tipificado en muchos países.
El caso más reciente ha sido el de un inglés de 24 años
que, a finales de julio, detuvieron conjuntamente el FBI y
Scotland Yard. Este joven no era otro que el autor del virus
informático conocido como Leaves o
W32-Leave, que ataca a los sistemas bajo Windows que habían
sido anteriormente infectados por el troyano SubSeven.
Pues bien, este británico, cuyo nombre no se ha dado a conocer
como indican las leyes británicas, ya ha sido puesto en
libertad en espera del juicio que comenzará a finales de
septiembre.
Pero llegar a dar con uno de estos creadores de virus no es,
como decíamos, tarea fácil. En estos momentos, los dos autores
de virus más buscados son los que dieron vida este mes de julio
a SirCam y Code Red. El Centro Nacional de Protección de la
Infraestructura (NIPC) dependiente del FBI es la entidad con
más renombre que se encarga de andar tras la pista de los
creadores de virus que afectan a todo el mundo. En relación con
los autores de SirCam y Code
Red ha asegurado que pronto se desvelará la identidad de
ambos. Por su parte, Debra Weirman, miembro de NIPC, declaraba
hace unos días que consideran la transmisión internacional de
gusanos por la Red como un delito grave y no se puede considerar
una travesura inofensiva. Además aseguraba que el Centro cuenta
con unos 4.000 profesionales repartidos por distintas zonas del
mundo que están buscando continuamente información valiosa. No
obstante, Weirman reconocía que muchas veces encontrar al autor
de un gusano es como armar un complicado rompecabezas con piezas
distribuidas por todo el planeta. En el caso de que el autor de
algún virus no se encuentre en EEUU, NIPC avisa a las
autoridades locales y trabaja de forma conjunta con ellas para
asegurar que el creador sea procesado en el marco jurídico de
su país. En el caso de Estados Unidos, los autores de Code Red
y SirCam se enfrentarían a unos cinco años de cárcel, una
multa de hasta 250.000 dólares por cada acusación de daños y
perjuicios y, posiblemente, tendrían que hacer frente a un
juicio civil iniciado por todos aquellos que se han visto
dañados por sus creaciones.
Algo en lo que coinciden todos los expertos
"cazadores" de autores de virus es que se debe conocer
la psicología de los mismos. Es fundamental saber porqué hacen
lo que hacen, de no ser así se puede correr el riesgo de pasar
por alto pistas fundamentales. Las búsqueda es mucho más
fácil si a los creadores les gusta que su nombre aparezca en el
código, en el caso de Code Red su autor debe ser demasiado
discreto porque no se ha descubierto la identidad del mismo en
ninguna de las variantes. No es éste el caso de SirCam, que sí
incluye referencias del lugar de su creación, aunque hasta la
fecha de poco ha servido.
Las empresas de seguridad, por su parte, han reconocido que
no se dedican a perseguir a los creadores de códigos
maliciosos. Ellas sólo se dedican a informar de las últimas
novedades a los "cazadores". Aunque es raro que
expertos en seguridad informática se dediquen a estos
menesteres, nos encontramos con Richard Smith, miembro de la
Fundación estadounidense por la Privacidad, al que le gusta
rastrear a estos autores de virus. Para él es como unir todas
las piezas de un rompecabezas.
Una cosa está clara, si los autores de virus lo desean
podrían evitar ser reconocidos y detenidos pero para algunos
vale más la fama y el reconocimiento que los años de cárcel o
las multas a las que se tengan que enfrentar. |