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La actualidad viene cargada de noticias relativas al tan traído
y llevado e-Book o libro digital y es que un juez federal de
Nueva York (EEUU) ha sentado precedente al reconocer que el
libro electrónico no es igual al libro impreso por lo cual no
constituye delito el hecho de que una editorial virtual
reproduzca un libro de manera on-line que otra ha comercializado
en soporte papel, siempre y cuando se respeten los derechos de
autor. Las dos editoriales en litigio, eran Berstelmann-Random
House, editorial tradicional, y RossettaBooks, inmersa en el
mundo virtual. La primera demandó a esta última por haber
publicado on-line unas cien obras de autores conocidos que
Random-House había editado en formato papel anteriormente. La
moraleja que se desprende de esta sentencia, que ya ha hecho
historia en el mundo del e-Book, es muy interesante puesto que
reconoce la posibilidad de que un autor pueda disponer de su
obra libremente y la entregue a dos editoriales al mismo tiempo,
siempre y cuando una edite en papel y la otra de manera virtual.
Con esta sentencia, además, se les niega a las editoriales
tradicionales la posesión de los derechos para publicar libros
electrónicos a no ser que los autores así lo expresen. Algo
que a los escritores les conviene puesto que al entregar los
derechos de autor a dos editoriales diferentes pueden cobrar dos
veces por un mismo trabajo.
Por otro lado, merece la pena destacar que RossettaBooks, la
editorial neoyorquina de la que antes hablábamos, comercializa
desde hace unos días la versión on-line de "Diez
Negritos", obra de la escritora Agatha Christie, que se
autodestruye a las diez horas. El internauta por un dólar puede
bajarse de la Red el texto completo de la novela pero sólo lo
podrá consultar durante diez horas, pasadas éstas el e-Book se
autodestruye gracias a un programa diseñado por Adobe que no
permite que el libro se imprima o se almacene en el disco duro
del PC. El director de la editorial ha declarado que la
iniciativa se lleva a cabo para llamar la atención de los
usuarios sobre la lectura electrónica puesto que saben que muy
poca gente, incluso expertos en nuevas tecnologías, ha visto
nunca un e-Book.
La Unión Europea también se enfrenta a un caso relativo al
e-Book, se trata del acuerdo al que han llegado algunas
editoriales on-line alemanas que han decidido ofrecer un sistema
de precio único por los libros que ofrecen perjudicando con
ello a los libreros que venden a precios más económicos. La
Comisión ha tachado esta práctica de ilícita y ha recordado
que ya en el 2000 rechazó un acuerdo transfronterizo acordado
entre Alemania y Austria sobre el precio único del libro
digital. |