Microsoft
firmará el acuerdo "Safe Harbour" según ha
confirmado en Bruselas el director de privacidad corporativa de
la firma, Richard Purcell. Con este acuerdo negociado
voluntariamente el pasado verano entre Bruselas, sede principal
de la Unión Europea, y Washington, las compañías
norteamericanas pretenden adaptarse a las exigencias europeas en
lo referente a seguridad en la transferencia de datos,
exigencias bastante más estrictas en el viejo continente que en
EEUU. El acuerdo "Safe Harbour" recoge los
principios esenciales para la transferencia segura de datos
entre países como por ejemplo: el compromiso por parte de las
compañías adheridas de notificar a los usuarios su
propósito de recopilar datos sobre ellos, dar la opción de
prohibir la revelación de información personal a terceras
partes así como la transferencia de datos sin el consentimiento
del usuario, facilitar al usuario el acceso a sus datos para
realizar los cambios que estime oportuno, etc... En esta
línea de refuerzo de la seguridad y en lo que seguro será una
gran noticia para los administradores, el gigante informático
ha desarrollado el "parche de todos los parches", a
raíz seguramente de las tres últimas vulnerabilidades
detectadas en su software Internet Information Server 4.0 y 5.0
y que tantos quebraderos de cabeza le han dado estos días. Este
"super parche" no sólo corrige estos tres últimos
fallos: ejecución de código, ataques denial of service y
revelación de información, sino que además acumula todos los
parches desarrollados anteriormente para este software. Pero
cuando Microsoft parece sortear los obstáculos que se ponen en
su camino siempre se descubre uno nuevo, ahora, de la mano del
tan esperado nuevo sistema operativo Windows XP. La versión de
prueba de este sistema, accesible en principio sólo por un
determinado grupo de testeadores, ha quedado expuesta en
Internet tras el robo de la password que permitía su descarga
desde la web del fabricante. Microsoft ha restado importancia
a este robo alegando que la clave robada permite sólo un
número limitado de descargas y además que el producto sólo
podrá utilizarse durante 14 días desde su instalación, tras
los cuales la beta se deshabilita. Es seguro que estos
"inconvenientes" no importarán en absoluto a los
piratas que se hagan con la beta de Windows XP, cuya versión
final será lanzada oficialmente el próximo 25 de octubre, día
que según un portavoz de Microsoft "será histórico para
sus clientes y para la industria informática". Ya veremos,
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