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A estas alturas, no hay quien no considere a
la Red como medio de comunicación vital en momentos como los
vividos durante la semana pasada en EEUU. No obstante, la
autoridades norteamericanas también ven en Internet el posible
responsable de los atentados cometidos y, en cierta manera,
culpan a los programas de encriptación actuales del fracaso del
espionaje electrónico que desarrolla la primera potencia. Estas
consideraciones han llevado a avivar el debate sobre la
necesidad de aumentar las restricciones en este tipo de
programas diseñados para proteger la privacidad y la intimidad
de los usuarios de la Red.
Aunque todavía no se ha confirmado que los
terroristas se comunicaran vía Internet para preparar el
atentado, el Senado de EEUU ya ha aprobado una serie de medidas
bajo el nombre de "Combating Terrorism Act of 2001"
que, entre otros asuntos, permiten a la policía interceptar
cuando deseen los servidores que dan acceso a Internet. Con
estas medidas, a las que sólo les falta la firma del presidente
Bush, cualquier fiscal de un estado puede ordenar, sin necesidad
de que medie orden judicial, la intervención en la navegación
de sospechosos y las direcciones a las que dirige sus correos
electrónicos.
Por otro lado, ya se han escuchado voces de
políticos que alertan sobre la capacidad de los terroristas
para acceder a los mecanismos que favorecen la protección de la
privacidad, algo que permite que las comunicaciones sean
inintelegibles para quienes las intervienen. En este sentido,
son muchos los miembros del Senado estadounidense que piden la
prohibición a nivel mundial de los productos de encriptación
que imposibiliten la vigilancia de las comunicaciones
electrónicas por parte de los gobiernos. Judd Gregg, senador
por el partido republicano, afirmaba que la situación que se ha
producido exige la cooperación internacional, al mismo tiempo
que pedía la colaboración de los fabricantes de software de
encriptación para que incluyeran métodos de desencriptación
que pudieran emplear los organismos gubernamentales.
El atentado no viene más que a empeorar la
tensa situación que enfrenta a los partidarios de instalar
mecanismos que controlaran la Red y los que defendían la
encriptación como medio de protección para la privacidad y la
seguridad de los ciudadanos. Tras los hechos acontecidos la
balanza se inclina, irremediablemente, hacia el lado de los que
piden el control de Internet para evitar desastres de seguridad
nacional. Ahora, el tema de la privacidad ha pasado a ocupar un
segundo lugar porque, sin duda, la prioridad es la seguridad
nacional. Aunque como afirma Matt Blaza, expeto en criptografía
de la publicación http://www.crypto.com, no se puede defender
la libertad de una nación recortando las libertades de los
ciudadanos.
El debate está servido... VIRUSPROT.COM lo
fomentará contando en breve con la opinión de reconocidos
expertos en seguridad informática.
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ataque...
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