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Parece que la crisis de las tecnológicas va
para largo. A la ya de por sí maltrecha economía que venían
sufriendo, se une ahora la necesidad de muchas de ellas de
reconstruir oficinas, comprar toda la infraestructura
informática así como otros materiales que perdieron tras el
atentado contra las Torres Gemelas el pasado día 11 de
septiembre.
Por un lado, la necesidad de levantar
empresas desde la nada traería un pequeño chorro de aire
fresco a la economía de algunas compañías, pero la realidad
es que, pese a que las cifras de gastos en reconstrucción
según John Gantz, Director de Investigación de la consultora
International Data Corp., ascenderán a 250 millones de pesetas,
sólo supone una pequeña cantidad del gasto anual en
tecnología que ronda los 450.000 millones de dólares.
Además, si la situación económica mundial
continúa tal y como está ahora, los consumidores decidirán
reducir gastos, lo que repercutirá directamente en el sector de
las tecnologías e impedirá, en opinión de los expertos, que
muchas compañías cumplan los objetivos financieros para el
tercer trimestre fiscal. De hecho, cuando EEUU ha participado en
otros conflictos bélicos el gasto del consumidor norteamericano
en bienes no esenciales se redujo drásticamente.
Un fiel reflejo del trance financiero por el
que pasan este tipo de empresas lo encontramos en el
comportamiento de Wall Street que muestra como las tecnológicas
continúan experimentando descensos en la actividad bursátil.
Caso atípico es el de Compaq o el de Microsoft que ayer
lograban cerrar al alza.
Sin embargo, entre todas las compañías
tecnológicas hay un sector que se encuentra en auge. Se trata
de las empresas de seguridad informática, que han visto como
los atentados han desbordado sus negocios. De hecho, Carle
D.Hove, analista de la consultora Forrester Research, pronostica
que estas compañías tendrán más trabajo del que puedan
manejar como respuesta del resto de empresas que empezarán a
tomarse mucho más en serio la seguridad en redes y sistemas.
Pero no sólo el sangriento ataque ha conseguido aumentar el
negocio de las compañías del sector, la aparición esta semana
del virus Nimda ha provocado una subida en las acciones. De este
modo, en Wall Street Symantec se recuperaba un 2% y RSA Security
también amortiguaba su caída. Lo mismo ocurría en la bolsa de
Tokyo, donde las acciones de las empresas desarrolladoras de
software anti-virus, como Trend Micro, veían como subía el
precio de sus acciones.
Pero sin duda, las consecuencias económicas
de los atentados terroristas están afectando, sobre todo, a las
compañías aéreas estadounidenses que ya han anunciado una
oleada de despidos. El descenso drástico del tráfico aéreo ha
provocado que el sector de aviación comercial del país esté
pasando por una de las peores crisis de la historia de EEUU. De
momento, las principales líneas aéreas, entre las que se
encuentran American Airlines y United Airlines, han anunciado
que para hacer frente a la situación deben reducir
drásticamente sus plantillas. En cifras totales, la medida
podría suponer que unos 100.000 trabajadores pierdan sus
puestos de trabajos.
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