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De cara al periodo navideño que se avecina, la organización
Business Software Alliance (BSA), formada por las principales
compañías de la industria del software, ha puesto en marcha
una campaña informativa para alertar a los compradores on-line,
especialmente a los que realizan sus compras a través de los
sites de subastas que, en algunos casos, los piratas aprovechan
para exponer y vender software ilegal en este tipo de páginas.
En esta línea, la organización aconseja que el consumidor
digital confíe en sus instintos, tanto si se trata de un
producto nuevo como de segunda mano, pero es importante no
olvidar que es mucho más seguro comprar software de
distribuidores autorizados. La BSA hace hincapié en la
desconfianza que debe causar en el cliente un programa que
carezca de pruebas de autenticidad como manuales,
documentación... En ese caso conviene interrogar sobre el lugar
original donde se compró y exigir algún tipo de
documentación. Es importante leer la etiqueta, no hay que
fiarse de los piratas que afirman que el software ilegal es un
producto conseguido por los canales de venta al por mayor. En
concreto, el comprador debe prestar atención a aquellos que
están etiquetados como OEM, NFR o CDR.
Entre las recomendaciones, la BSA recuerda que hay que tener
cuidado con las copias de seguridad que se ofrecen del producto
que vas a adquirir, esto es síntoma claro de que el software es
ilegal. Por último, es muy aconsejable comprobar si el site en
el que se va a comprar recoge algún dato relativo a los
vendedores, presta atención si son de países extranjeros
porque la distancia física y la diferencia de normas legales
pueden perjudicar al comprador en caso de que algo falle. Si a
pesar de seguir todas estas recomendaciones el comprador es
estafado, puede contactar con la BSA en www.bsa.org/es.
Todas las advertencias son pocas, sobre todo si atendemos a
lo difícil que es, actualmente, poder diferenciar un software
legal de otro ilegal. En relación a este tema cabe destacar el
cargamento de copias piratas, procedente de Taiwán (China), de
Windows Me y 2000 valorado en 100 millones de dólares que fue
interceptado por las autoridades de Los Ángeles (EEUU) y que
constituye la mayor partida de software ilegal jamás conseguida
en ese país. La cantidad de las copias que se han requisado
alcanzaban las 31.000 y estaban perfectamente embaladas en unas
cajas muy similares a las originales. De hecho, no hubiera sido
posible distinguir las copias de los originales a no ser porque
no presentaban las pegatinas con los hologramas de Microsoft y
su identificación.
Mientras, en la red sigue aumentando el pirateo musical. En
esta ocasión, la compañía discográfica EMI ha reconocido que
su volumen de pérdidas durante el primer semestre del año 2001
ha alcanzado un total de 54 millones de libras, causados en
parte por la crisis mundial y, en mayor medida, por el
incremento del intercambio de música on-line.
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