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Según se descubrió el pasado martes, a la luz de la denuncia
de Daniel Brandt de la compañía Public Information Research,
una de las páginas web de la CIA utilizaba cookies, programas
que almacenan la dirección IP de cada usuario, su
identificación en la navegación por la Red, rastreando su
actividad virtual.
Brandt constató que la web de la CIA había instalado en su
Pc un programa cookie. Esta práctica viola nada menos que las
leyes federales y las propias ordenanzas de la CIA, no
autorizada a almacenar información personal de sus internautas.
Los responsables del site han reconocido la existencia ilegal
de estos programas espía, y han tenido que interrumpir su
actividad “spyware” en cuanto se ha desvelado a la opinión
pública.
La excusa dada por el portavoz de la agencia parece más
propia de un estudiante pillado in fraganti en una actividad
delictiva, que de un profesional perteneciente a una
organización como la CIA. Mike Stepp, responsable de la web
pública de la CIA, ha declarado que se trata sólo de un error,
nada intencionado. “Los usuarios no deben preocuparse, no les
estamos espiando. Estamos demasiado ocupados para dedicarnos a
eso.”
Según la CIA, el uso del IP de los usuarios sólo puede
achacarse a un error del programador de software que renovó el
site en enero. Las cookies estaban instaladas en la Sección de
Lectura Electrónica, donde los internautas pueden consultar los
documentos oficiales publicados por la agencia.
La CIA ha declarado que las cookies ya están desactivadas y
que destruirá los archivos de los visitantes de la Sección de
Lectura.
En junio de 2000, la Casa Blanca emitió una reglamentación
prohibiendo a las agencias federales la utilización de software
de seguimiento de los internautas, para garantizar su
privacidad. Tanto el Pentágono como la CIA o el FBI mostraron
su desaprobación desde el comienzo, pero supuestamente
cumplirían la reglamentación.
Al parecer, ni la CIA ni incluso el FBI, se mantienen dentro
de la ley.
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