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Apenas hace unas horas, más de 40 países han firmado la
convención internacional sobre la lucha contra el cibercrimen
en un acto celebrado en Budapest (Hungría). Ya comentábamos
ayer, el gran paso que la aprobación de este texto llevaba
consigo para hacer frente a las acciones criminales que se
realizan a través de Internet. Sin embargo, el texto no se
aprobó tal y como estaba planteado y, además, Ong´s y
asociaciones de usuarios de la Red también han mostrado su
descontento.
De hecho, la mayoría de los países allí reunidos se
manifestó en contra de la creación de una ciberpolicía
internacional y de entregar a los jueces de cada país
competencias universales para ser aplicadas en este tipo de
delitos. En su lugar, se aprobó la creación de un sistema
reforzado de cooperación internacional entre todos los países
firmantes de la convención.
El tratado también recogía una normativa que obligaba a los
ISP´s a conservar durante un cierto periodo de tiempo los
mensajes de correo electrónico que pasaban por sus servidores,
a fin de evitar la desaparición de pruebas que podrían
permitir, por ejemplo, a los forenses informáticos dar con el
origen de ataques. Esta parte del texto tampoco satisfizo a la
mayoría de los países allí reunidos y no se pudo aprobar.
Muchos de los asistentes presentaron informes sobre la
situación de la cibercriminalidad en sus países e hicieron
algunas peticiones concretas. Por ejemplo,
Bélgica reclamó el acceso transfronterizo a los datos
informáticos para casos de infracción cometida en la Red.
Según su ministro de justicia, Marc Verwikghen, es necesario
tomar en consideración esta problemática que plantea
cuestiones jurídicas y políticas muy delicadas. De hecho, él
opina que los avances en el terreno de la criminalidad
informática están muy ligados a la cooperación internacional
penal de los estados, pero sobre todo a la creación de formas
rápidas y eficaces de cooperación judicial.
Por su parte, EEUU mostró su más sincero entusiasmo por
haber participado en la redacción de la nueva convención
internacional contra la cibercriminalidad, al menos así lo
trasmitió Jennifer Martin, experta del Departamento de Justicia
norteamericano. Según Martin, hay mucho que ganar con la
elaboración de un instrumento poderoso para luchar contra
ataques que, actualmente, suponen un riesgo grave para la vida
de los ciudadanos y la estabilidad de la seguridad nacional.
Según Martin, la convención internacional elaborada por el
Consejo de Europa conlleva beneficios directos para EEUU en tres
materias: persecución internacional de ciberdelitos,
ampliación de poderes en la investigación on-line y la
obligación de cooperación entre países.
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