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En EEUU continúa el debate sobre la
prohibición o no del uso de programas de encriptación que
convierten las comunicaciones electrónicas en privadas y
seguras. Una reciente encuesta realizada por la consultora
Princeton Survey Research Associates apunta, que tras los
atentados cometidos en Nueva York y el Pentángono, tres de cada
cuatro norteamericanos están a favor de las leyes que impidan
la encriptación en las comunicaciones digitales. De hecho, el
72% cree que las leyes que prohíban cifrar los mensajes
ayudarán en "algo" o en "mucho" a combatir
el terrorismo.
El 54% está de acuerdo en que reducir el uso
de estos programas haría más fácil la labor de espionaje de
los terroristas por parte del FBI y la CIA. Incluso, aunque la
privacidad de las personas y los negocios se vieran afectados
por la medida, sería positivo para la seguridad nacional y eso
es ahora los que más les preocupa a los ciudadanos de ese
país.
Por otro lado, el congresista estadounidense
Bob Goodlatte afirma que los organismos oficiales y los
ciudadanos deben usar encriptación más fuerte en el uso de la
Red porque sólo de esta manera se podrá aumentar la seguridad
on-line. Para este republicano las medidas que pretende adoptar
su Gobierno obligando a dejar "puertas traseras" en
los programas de encriptación que permitan la vigilancia
oficial harían que Internet fuese menos seguro de lo que ya es.
A este respecto, Goodlatte declaró a la agencia de noticias
Reuters que es como si los ciudadanos dejasen la llave de su
casa en la comisaría de policía. Con esta acción "la
gente no tendría más confianza en su seguridad", apuntaba
el congresista. De hecho, las empresas y agencias
gubernamentales deberían usar mecanismos de encriptación para
protegerse de futuros ataques informáticos que serán capaces
de paralizar plantas energéticas, sistemas bancarios...
Además, Goodlatte recuerda que el poner
límites a la exportación de software de encriptación no será
posible puesto que ese tipo de productos está disponible en
otros países. Muy al contrario, la medida colocará a las
empresas norteamericanas del sector a la cola del resto.
Paralelamente a este debate se oyen otras
voces que piden volver a las técnicas de espionaje que se
desarrollaban hace años. En esta línea, hay quien critica el
excesivo interés por adaptar las nuevas tecnologías a la
ciencia. Robert Morris, científico que prestó durante muchos
años sus servicios en la Agencia de Seguridad, ha declarado al
diario The New York Times que las agencias de inteligencia
pueden sacarle más provecho a las tres B de toda la vida:
"burglary" (robo), "bribery" (soborno) y
"blackmail" (chantaje). Todas
las noticias del ataque...
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