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Hasta ahora, los afectados son más de 650 y se estima que el fraude alcanza los
56.000 Euros (aprox. 65.000 dólares). En la operación se han detenido a 7 personas
y se ha intervenido numeroso equipo informático. El delito ha sido esclarecido por
la Brigada de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de la Policía Judicial.
La estafa se basaba en ofertar material informático así como recargas de teléfonos
móviles a un precio muy inferior al real (aproximadamente la
mitad). Los compradores desconocían el origen de los productos y todo el comercio se realizaba a través de
Internet o telefónicamente.
Ante algunas denuncias recibidas y una ardua tarea de investigación policial se
determinó que los "hackers" utilizaban numeraciones de tarjetas de crédito que
habían "robado" en Internet y con ellas compraban la mercancía en tiendas virtuales.
Si bien alrededor del 30% de los damnificados habían realizado denuncias, el resto
era desconocedor de que se estaba utilizando su tarjeta para compras fraudulentas.
Estas actividades se venían realizando hace más de año y medio.
Aún no se ha terminado de esclarecer todo el entramado delictivo. |