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El espionaje cibernético siempre ha tenido
detractores y defensores. Los primeros ven como este tipo de
prácticas pueden suponer, entre otros aspectos, una
intromisión en los derechos de privacidad de las personas.
Mientras, los que lo defienden opinan que es muy eficaz para
desarrollar una política efectiva que luche contra el crimen on-line
y recoja información útil para los servicios de inteligencia
de los países.
Ya es larga la lista de países que disponen
de un sistema de espionaje de estas características, ahora le
toca el turno a Nueva Zelanda que ha visto como una comisión
parlamentaria aprueba un proyecto de ley que autorizaría a los
órganos de seguridad del país a interceptar el contenido de
los e-mails. El informe que se ha presentado en el Parlamento,
supervisado por la Comisión para la Ley y el Orden, recoge que
"esta modificación fortalecerá la protección de la
privacidad y no significa un incremento sustancial del poder del
estado en lo que se refiere a la intromisión en la privacidad
de las personas".
La propuesta también modificaría la Ley
Penal de Nueva Zelanda. En este sentido, se considerarían
ilegales las prácticas de los hackers y los ataques de
denegación de servicio, pero también otorgaría exenciones a
los organismos de seguridad del país. Paul Swain, principal
impulsor de este proyecto de ley, ha señalado que con las
nuevas medidas se fortalecerá la privacidad de los
neocelandeses puesto que se declarará ilegal el hackeo. Sin
embargo, en su opinión es necesario otorgar exenciones a los
órganos de seguridad para que puedan atrapar a los delincuentes
que se sirvan de las nuevas tecnologías para cometer sus actos.
Pero a la nueva ley ya le han surgido
detractores, incluso dentro de la propia Comisión. Keith Locke,
parlamentario neocelandés por el Partido Verde, ha mostrado su
descontento más rotundo. En este sentido, Locke ha acusado a la
Comisión de no valorar todos los factores y sólo interesarse
por las opiniones de los órganos policiales dejando a un lado
el tema de las libertades civiles. Afirmación que apoya Michael
Bott, secretario del Consejo de Nueva Zelanda para las
Libertades Civiles, quien ha afirmado que "ya no nos
vigilará el Gran Hermano sino el Gran Navegador". No
obstante, el proyecto todavía deberá pasar por tres debates
más antes de ser sometido a votación para convertirlo en ley.
Por su parte, estos días también ha sido
noticia el programa Carnívoro del FBI que como ya se sabe busca
información husmeando los correos electrónicos privados.
Representantes de la Cámara de EEUU han pedido al FBI que
cuente cómo utiliza el tan polémico programa y, además, le
exigirán que redacte un informe anual aclarando el uso que se
le da al mismo. Además, la agencia debe revelar los nombres de
las personas que estén autorizadas y qué clase de
informaciones se han descubierto gracias a Carnívoro. En
resumidas cuentas, la agencia tendrá que contar al detalle
todos y cada uno de los secretos que envuelven a este programa
de ciberespionaje que tantos enemigos tiene entre grupos de
defensa de las libertades civiles y legisladores. La medida de
control se ha tomado buscando mejorar las operaciones que
desarrolla el Ministerio de Justicia pero ahora debe ser
aprobada por la Casablanca y el Senado. |