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Dos
días después de la aparición del gusano Slammer
que atacara a varios de los servidores raíz de Internet y que
afectara a cientos de miles de servidores de todo el mundo,
parece que el río vuelve a su cauce. Ahora, sólo queda hacer
recuento de afectados y de pérdidas económicas e investigar
quien ha sido el artífice de este código malicioso.
En España, Francia e Italia la cifra de servidores de datos víctimas
de Slammer ha alcanzado alrededor de los 1.500 en cada país,
según apunta el director técnico de la empresa anti-virus
Trend Micro, Ricardo Hernández. En Estados Unidos y Asia el número
se dispara y entre los más de 100.000 afectados podemos
encontrar nombres como los del Banco de América, Américan
Express, CNN, Continental Airlines, numerosos organismos de
defensa, la línea 911 de la policía estadounidense o, incluso,
la propia Microsoft.
Al parecer según revelan correos electrónicos internos
obtenidos por Associated Press, muchos servidores corporativos
del gigante informático estuvieron expuestos a Slammer al no
contar con el correspondiente parche que solventa la
vulnerabilidad en Microsoft SQL Server, la cual explota el
gusano para difundirse.
Cuando hace un año Bill Gates comunicaba su intención de
centrarse en mejorar la seguridad de sus productos parece que se
olvidaba de asegurar dar el mensaje a los propios responsables
de sus servidores.
En cuanto al origen del virus, un texto oculto en la programación
de virus haciendo referencia al grupo hacker nipón "Honker"
y que las primeras incidencias fueran registradas en Hong Kong
parecen apuntar a Asia, si bien, no tendría por que ser así
según afirman desde Matrix NetSystems. El gusano podría haber
estado programado para entrar en acción durante el día en
Asia, cuando la gente empezará allí a usar sus ordenadores.
En definitiva, mientras llega el software perfecto libre de
fallos y a los hacker y autores de virus no les de por invertir
sus conocimientos en cosas más provechosas, a los usuarios no
nos quedará más remedio que seguir protegiendo la integridad
de nuestros equipos por nuestros propios medios.
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