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El
equipo de seguridad de la consultora KPMG ha llevado a cabo
recientemente una prueba cuyo objetivo era estudiar el potencial
de las redes inalámbricas (wireless) como objetivo hacker en
especial desde que este tipo de tecnología se está implantando
rápidamente en numerosas empresas de todo el mundo.
Para realizar la investigación, KPMG estableció tres puntos
sin hilos independientes en distintos lugares de Londres, que
simulaban ser una red legítima de una empresa y que estuvieron
en funcionamiento durante una semana con el fin de registrar y
analizar posible actividad "war driving". Este fenómeno,
ampliamente conocido en EEUU donde las redes wireless están
ampliamente difundidas, es un juego en tiempo real donde
individuos equipados con antenas dirigibles en el coche o a pie
tratan de localizar sistemas de estas características que
tengan poca protección y sean fáciles de asaltar. Por lo
general, la intrusión se realiza a modo de hobby, en algunos
casos para acceder gratuitamente a Internet a través del punto
interceptado, mientras que una minoría tiene un fin hostil.
Los "war drivers" y los hackers utilizan para sus
intrusiones equipos portátiles normales y software para tal fin
disponible de manera gratuita a través de Internet. A menudo
dibujan en edificios y aceras símbolos con tiza que identifican
la existencia en ese lugar de un nodo inalámbrico como pista a
futuros intrusos.
Tras el periodo de la prueba de KPMG, los resultados obtenidos
del honeypot configurado reveló que el momento preferido de los
intrusos para acceder ilícitamente a estas redes es durante el
camino a o de regreso a casa en periodos laborales.
Concretamente un 24% accedió entre las 9 y las 10 de la mañana,
mientras que un 18% lo hizo entre las 5 y las 6 de la tarde,
franjas horarias que sugieren que el acceso se realizó mientras
conducían, paseaban o hacían ciclismo. La media de intentos de
accesos al día se cifró en 3,4.
Considerando que la compañía RSA Security contabilizó 328 los
puntos de acceso inalámbricos existentes sólo en 7 de las áreas
del distrito financiero de Londres, la investigación refleja
que está teniendo lugar un incremento potencial de accesos no
autorizados a este tipo de sistemas.
Una vez conseguido el acceso, el objeto del 84% de los intrusos
era simplemente identificar la presencia de la red y nada más,
un comportamiento típico del "war driver". Sin
embargo, KPMG advierte que estos individuos posiblemente dibujen
mapas de accesos inalámbricos para un futuro uso.
El 16 por ciento de los accesos terminaron con un acceso
eventual a la red, de los cuales un tercio de éstos
emprendieron alguna actividad hostil en el sistema como
desconfigurarlo o ejecutar código que podría dañarlo.
"La actividad registrada es significativa, dada la
proliferación del uso de redes sin hilos en las
empresas..." comentó Mark Osborne, director de los
servicios de seguridad de KPMG. "El proyecto disipa el mito
de que toda actividad inalámbrica no autorizada es inofensiva.
Los riesgos abarcan desde el robo de ancho de banda, lo que
reduce la velocidad de la red, o la desactivación física del
sistema".
KPMG advierte también que aunque el perfil del intruso suele
ser el de una persona con conocimientos básicos de informática
y redes y cuyas tentativas carecen de sofisticación, es sólo
cuestión de tiempo que éstos amplien sus conocimientos y
expactivas, lo que acentúa el riesgo de no sólo la desactivación
o ralentización de los sistemas, sino también de la entrada de
virus o el robo de datos entre otros daños.
De cualquier forma, se puede concluir que las redes inalámbricas
como cualquier otro tipo de red no está exenta de riesgos pero
no por ello hay que identificarlas como "inseguras" a
raíz de la investigación de KPMG. Al igual que cualquier otro
sistema necesita ser protegido frente a ataques y aquí es donde
juega un papel importante el administrador de la red, quien debe
conocer las últimas herramientas de protección disponibles en
el mercado para tecnologías wi-fi. En el estudio de RSA se
detectó que sólo una tercera parte de las redes identificadas
ejecutaban algún tipo de tecnología de seguridad.
Dado que se ha demostrado que la mayoría de las redes wireless
son fácilmente accesibles, es conveniente instalar una primera
barrera de protección a modo de servidor RADIUS que autentique
el personal que accede al sistema. Con esta medida se evitará
otros posibles riesgos derivados de los accesos no autorizados.
Lecturas recomendadas:
- Conceptos
básicos de seguridad en redes wireless
- ¿Qué son los honeypots?
- Disponible la nueva versión 2.0 de Odyssey Client para la
protección de redes inalámbricas
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