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La distribución, la copia y el uso, no
autorizados, de obras protegidas por el copyright, son conductas
definidas en casi todos los países del mundo como delictivas.
El público no se extraña cuando se produce una denuncia en
contra de un pirata que ha copiado y distribuido ilícitamente
obras de Miró; tampoco se extraña cuando el Estado investiga y
penaliza a quien hace aparecer como suyos escritos de la
autoría intelectual de un tercero.
¿Por qué se ha armado tal alboroto en
relación con la supuesta denuncia
masiva a miles de piratas que han, de buena o mala fe,
distribuido ilegalmente, por acción u omisión, millones de
copias de programas de software?
1. Porque, según se concluye de la lectura
de las notas de prensa, por ahora es solamente una supuesta
denuncia.
2. Porque de acuerdo a la información dada a
los medios por PriceWaterHouseCoopers fueron personas privadas,
sin jurisdicción, quienes realizaron las actividades en línea
que permitieron la individualización de los piratas.
3. Porque los programas pirateados son
comerciales, es decir no libres (GPL).
Sin ánimo de entrar en la discusión acerca
de la licitud de las actividades de supuesto “espionaje”,
como han sido calificadas por la Asociación de Internautas,
desplegadas por PWC, llama nuestra atención el hecho de que
ésta Asociación ha desviado la atención del público, de la
piratería, que es el meollo del asunto, hacia la supuesta
invasión a la intimidad de los usuarios de las redes P2P. Tan
fundamentalista es su posición que incluso, según menciona una
de las notas publicadas en www.internautas.org <http://www.internautas.org>,
su Presidente ha dispuesto en éste sitio un programa que impide
la identificación de las IPs de los usuarios de las redes
mencionadas.
Parecería que Internautas hubiera asumido
una posición de porque no lo veo no existe y no hace daño,
sumamente irresponsable. Invita al público a tirar la piedra
y esconder la mano al activamente seducir a sus visitantes
con un slogan implícito: tranquilo, puedes descargar
programas de software comercial sin pagar por ellos; eso no nos
preocupa. Nos preocupa, en cambio, que la GESTAPO pueda
identificarte.
La posición ideológica de esta Asociación
no debe confundirse con un activismo irreflexivo e irresponsable
que confunda el derecho a la intimidad de las personas con el
respeto debido a los derechos de autor que las leyes reconocen,
legítimamente, a quienes han creado, con grandes inversiones y
esfuerzos, obras del intelecto humano.
Por D. Carlos S. Álvarez Cabrera
Director de la División de Derecho Informático
Espinosa & Asociados
Bogotá - Colombia
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