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Parece el argumento típico de una película norteamericana: el
FBI consigue las pruebas necesarias para sentar a un mafioso en
el banquillo. Pero lejos de ser el guión de un filme les
contamos una situación real y polémica que ha revolucionado la
justicia de EEUU.
Todo comienza con la detención del supuesto mafioso Nicodemo
S. Scarfo y las pruebas que presentó el FBI para su arresto y
posterior acusación. Éstas, según los abogados defensores, se
consiguieron de manera sospechosa por lo que han pedido al juez
que obligue al FBI a hacer público el método con el que se
hicieron con los datos incriminatorios de su cliente. Por su
parte, representantes del FBI se han negado a revelar cómo han
conseguido la información y alegan que si da a conocer sus
métodos informáticos de investigación se estará poniendo en
peligro la seguridad nacional. Afirmación que ha sido apoyada
por los fiscales federales que han reconocido que el FBI puede
adoptar esa posición de silencio invocando a la ley Classified
Information Procedures (CIPA) (en español Ley de Procedimientos
respecto de Información Secreta) del año 1980. Según esta ley
federal que apenas se usa ya que suele ser reservada para casos
de espionaje, los fiscales pueden adoptar medidas
extraordinarias para proteger información que consideren
confidencial.
Lo que está claro es que el FBI no contará lo que no desee
pues, como se ha comprobado, tiene luz verde para espiar todo
tipo de comunicaciones y a todo clase de personas. No obstante,
sus agentes sí reconocieron haber entrado con aprobación
judicial a las oficinas de Scarfo y haber colocado en su PC un
programa que registró las pulsaciones que el mafioso realizó
en el teclado. De este modo, se consiguió la contraseña que
permitió el acceso a todos los datos comerciales y
confidenciales del mafioso. Información que después de
presentaría como prueba ante el juez correspondiente.
Las reacciones ante las declaraciones del FBI y la actitud de
los fiscales no se han hecho esperar. De este modo, David Sobel,
abogado del Electronic Privacy Information Center, un centro que
defiende la privacidad electrónica, declaraba que la CIPA no
fue creada para juicios comunes sino para casos extraordinarios
que ponen en peligro la seguridad nacional. Además, Sobel teme
que de tenerse en cuenta esta ley, a partir de ahora se podrán
ocultar técnicas secretas de investigación que realmente
atentan contra la privacidad de los ciudadanos norteamericanos.
Una vez más los agentes del FBI han conseguido cumplir con
su misión. Una vez más ¿han ganado los buenos?
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