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Últimamente el río anda algo revuelto para los fabricantes de
soluciones anti-virus norteamericanos. Por un lado, el FBI
parece ser que se ha puesto en contacto con algunos de ellos
para pedirles un "favor": que sus desarrollos no
detecten la presencia del troyano Linterna
Mágica, cuya misión es recoger información del equipo en
el que penetre.
La agencia está pensando incluir este troyano en su lista de
medidas para luchar contra el terrorismo. La función que
debería desarrollar Linterna Mágica sería la de vulnerar las
soluciones de seguridad y encriptación de los PC´s y hacerse
con toda la información confidencial de los usuarios. Para
ello, el FBI enviaría el troyano a sus víctimas disfrazado
como un supuesto e-mail de alguien a quien conocen, es decir,
emplearía las mismas técnicas de propagación que muchos virus
ya conocidos.
La polémica surgió cuando en un artículo de la agencia de
noticias Associated Press (AP) se informaba de que al menos un
fabricante de anti-virus, McAfee Corp. filial de Network
Associates (NAI), se había preocupado de contactar con el FBI
para pedir la información que impidiese que sus soluciones
detectaran el troyano, alertando con ello de la presencia del
programa a un posible sospechoso.
Comenzó entonces una dura batería de acusaciones para NAI,
hasta tal punto llegaron que la empresa comprobó como, de
repente, surgían voces desde el mercado de la seguridad
informática que pedían, entre otros aspectos, que no se
utilizasen sus productos... En resumen, la sentencia que corría
de boca en boca era la siguiente "el software de seguridad
o defienden los intereses de los usuarios o los del gobierno.
Pero no puede defender los intereses de las dos partes a la
vez".
Por su parte, NAI dejaba claro en un comunicado, primero, que
ni Network Associates ni McAfee habían entablado comunicación
alguna con el FBI, ni viceversa. Segundo, que no creían que la
agencia se pusiera en contacto con ninguna de las dos empresas.
Tercero, que NAI y McAfee no van a especular, en ningún
momento, sobre el troyano Linterna Mágica porque su existencia
todavía no ha sido reconocida por ningún organismo gubernamental.
Y, cuarto, que ambas empresas continuarán operando dentro del
marco jurídico y legislativo de los EEUU.
El comunicado convenció a unos pero no fue capaz de quitar
la idea de la cabeza a otros. Especialmente a Ted Bridis, el
periodista de Associated Press que fue quien lanzó la noticia
que desvelaba la, ahora supuesta, relación del FBI con Network
Associates. Según el reportero, la información que él
facilitaba en la noticia era verídica ya que le llegó
directamente de un alto cargo de la compañía. Bridis ha
declarado que, de momento, no va a facilitar el nombre de la
personal implicada porque todavía no ha conseguido contactar
con ella.
Por su parte, el también desarrollador de software anti-virus
Sophos ha querido tranquilizar a sus clientes haciendo público
un comunicado en el que recoge que bajo ningún concepto
llegará a acuerdos con el FBI para que sus productos no
detecten el troyano Linterna Mágica. En este sentido, Graham
Cluley, consultor senior de Tecnología de la empresa, ha
declarado que un código malicioso es un código malicioso por
muy controlado que esté. Además, ha añadido que con este tipo
de actuaciones el FBI puede convertirse en la víctima porque no
se puede asegurar que otras organizaciones no varíen parte del
troyano y lo utilicen en su beneficio.
En fin, nos encontramos ante una situación confusa en la
que, al final, nadie sabe a quien dar la razón. Es la eterna
pregunta ¿para que triunfe la seguridad debe morir la
privacidad, o viceversa? Esperemos que pase lo que pase se
piense en el usuario que es quien paga todos los patos y,
señores, ¿en el punto medio no está la virtud?
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