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No hay día que no se desayune con la noticia
de una oleada de despidos protagonizada por alguna empresa
tecnológica. Últimamente ha anunciado recortes de personal
Toshiba, uno de los mayores fabricantes de componentes
electrónicos del mundo, que pondrá de patitas en la calle a
unos 20.000 empleados. La misma acción la desarrollará la
empresa Hitachi que también tiene pensado reducir costes
suprimiendo 20.000 puestos de trabajo. A ambas compañías les
ha seguido los pasos Gateway, cuarto fabricante de PC´s del
mundo que, además de haber paralizado sus operaciones en Asia,
ha recortado su plantilla en un 25%.
Es indudable que la recesión económica
está afectando al sector tecnológico e informático que se ve
obligado a reducir gastos y opta por la medida más fácil:
poner trabajadores en la calle. Lo que muchos desconocen es que
cuando la crisis revierta, las compañías se arrepentirán de
haberse desprendido de sus empleados puesto que les será
difícil recuperar el ritmo de trabajo y tardarán más en
recuperarse.
Sung Won Sohn, economista de la empresa
Wells Fargo & Co de Minneapolis (EEUU), opina que ya se han
comprobado que algunas empresas que se vieron obligadas a
realizar recortes de personal, no logran satisfacer las
necesidades de los clientes o los pedidos de producción. Según
el economista, las compañías no deben poner tanto énfasis en
cumplir con las expectativas de ganancias que impone Wall Street.
Por su parte, Russ Hagey socio gerente de la oficina de Bain
& Co, una consultora de estrategia comercial, afirma que la
pérdida del conocimiento de los trabajadores supone con mucho a
largo plazo un coste mayor que el monetario.
No obstante, como dicta la historia la
crisis actual será pasajera y en un futuro las empresas
tendrán que volver a contratar personal cualificado. Para
mitigar el daño que supone un despido y volver a contar con las
personas que han sido puestas en la calle, hay compañías que
ofrecen dinero u otro tipo de retribuciones si sus ex-empleados
se comprometen a no fichar por otra en un determinado plazo de
tiempo. Aunque esta opción es poco probable que funcione puesto
que muy pocos trabajadores están dispuestos a volver a una
empresa que se ha desprendido de ellos de esa manera.
De momento, nadie es capaz de aproximar
cuanto tiempo durará todavía la ralentización económica pero
parece, al menos, que sus efectos se están mitigando. Por poner
un ejemplo, durante agosto en EEUU, las empresas de Internet han
visto reducido a la mitad el número de despidos situándose en
tan sólo 4.899 los trabajadores que han perdido su empleo en
este mes.
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